BAJO BIDASOA: TRANSITAR HACIA UN MODELO DE DESARROLLO TERRITORIAL [MÁS] SOBERANO

Escenario económico y líneas de actuación posibles

 

 

| Iker Eizagirre |

3. Propuestas para avanzar desde hoy hacia un modelo de desarrollo económico local y (más) soberano

Como hemos dicho anteriormente, la transición hacia un modelo de desarrollo local implica pensar en todo el territorio (lo haremos en base al esquema propuesto). La base biofísica sobre la que se asienta, las infraestructuras que lo vertebran, los servicios existentes, el modelo urbanístico que condiciona las formas de utilización del suelo, el ecosistema formativo, el tejido económico existente (sectores de actividad competitivos, redes y tipos de empresas, etc.), el conjunto de problemáticas derivadas de la precariedad o el desempleo, la cultura e ideología [5], etc. Toda esta dialéctica en términos de múltiples escalas que se atraviesan constantemente y en el que actúan actores públicos, privados y sociales distintos, cada uno/a con lógicas y aspiraciones diversas, requiere enfrentarse al todo en movimiento, tratando de identificar lo urgente y lo importante, y respondiendo a ambas [6].

Por ello, en esta última parte nos centraremos solo en algunos puntos que nos parecen que pueden ser palanca de cambio. Puntos que se suelen circunscribir más al ámbito de lo “económico”, y por ello, a las competencias o tareas de las agencias de desarrollo locales (en este caso Bidasoa Activa S.A.). Vamos a ello:

Explotar las potenciales ventajas competitivas del territorio

Desde las potencialidades del modelo actual:
Identificarlas y apostar por atraer empresas punteras en los nichos identificados, que puedan éstas ser tractoras de una red a su alrededor de empresas locales. Diferentes informes (Plan estratégico para Bidasoa Activa, 2017; Irun Plan Estratégico 2020; Vía Irun distrito Innovador, 2018) vienen coincidiendo en señalar 4 nichos a potenciar: la logística avanzada, el comercio 4.0, la movilidad eléctrica y la industria creativa. Esto se basa en la posición geopolítica de Irun por una parte, y por otra, en el tejido económico existente.

Pero como señala Sunyer (2019) si se quieren atraer empresas y capitales necesarios para explotar estos nichos y ser referencia en estos campos “los gobiernos locales deben ser capaces de ofrecer el conjunto de recursos estratégicos (información sobre los mercados, transferencias tecnológicas, asesoría empresarial o políticas de formación) que resultan críticos en la obtención de competitividad y que decidirán, de forma muy importante, la permanencia o nueva instalación de una empresa”.

En este el proyecto de “Vía Irun. Distrito Innovador” es estratégico y fundamental, además de modernizar instalaciones ya activas como la plataforma logística Zaisa y crear un ecosistema con los centros formativos para potenciar una dinámica innovadora.

Como palanca de transición:
Creemos que lo dicho se enmarca en lo necesario de las posibilidades hoy. No obstante se debe apostar por que las empresas atraídas vayan adquiriendo un compromiso con el territorio al que aterrizan, y generen actividad económica que refuerce la red de empresas locales. Así:

  • Se debe buscar que estas empresas participen con compromisos en los foros estratégicos locales (pactos territoriales).

  • Se debe mantener la propiedad pública de las infraestructuras que se pongan a su disposición (edificios, centros de empresas, infraestructuras, etc.) para poder tener capacidad de presión.

  • Se debe fomentar que sus proveedores sean locales proyectando las redes de proveedores y nichos de nueva empresa.

  • Si es posible atraer a empresas de carácter cooperativo

  • Se deben crear marcos y exigencias para que estas empresas entablen relaciones duraderas con el territorio: con centros formativos, con espacios públicos de coworking, con empresas del sector (transfiriendo conocimiento), con la comunidad en la que se insertan al fin y al cabo.

Fomentar la iniciativa empresarial de carácter social y cooperativo

Desde las potencialidades del modelo actual:
Reorientar la visión y misión del servicio de emprendimiento de Bidasoa Activa (cercano al modelo “start-up”). Mantener el espacio de coworking público del edificio Decoreau y mantener la institucionalidad y ayudas generadas para favorecer el emprendimiento (ayudas a la innovación, relación con los centros formativos, formación aleatoria, pero por lo menos habitual, etc.), pero reorientándola en una nueva estrategia que ponga en el centro el modelo social cooperativo

Como palanca de transición:
Creemos que el servicio de emprender debería apostar por un servicio de emprendimiento social cooperativo que tratase de inculcar una serie de valores y compromisos a las empresas en creación: los valores cooperativos (los 7 de la ACI), el carácter colectivo de la emprendimiento, conocimiento de la estrategia comarcal y los actores en red implicados y formas de vincularse materialmente con el territorio.

Este servicio debe abandonar la idea que fomenta de “la idea genial del emprendedor genial que se forra” (lo cual aumenta la burbuja emprendedora) y dejar de valorar los éxitos cuando un emprendedor se da de alta en el IAE (sin hacer seguimiento de sostenibilidad en el tiempo) y apostar por conectar las necesidades territoriales con equipos de emprendedores que quieren ganarse la vida con proyectos propios.

Además de la calidad del servicio de asesoría, son fundamentales los espacios y la infraestructura donde desarrollar las empresas. Espacios con servicios de calidad y que conecten de forma táctica a emprendedores por sector y también con el sector económico al que quieran saltar.

Generar ecosistemas densos de flujo de información, relaciones, recursos, ideas, etc. como el “humus” necesario para el emprendimiento colectivo conectado al territorio y exitoso en el tiempo.

Con esto, creemos que se debería de trabajar hacia afuera (no solo con los/as emprendedores/as) y hacer una labor de sensibilización social sobre el qué, el porque y el para que del emprendimiento como pieza clave del desarrollo local: mostrar las buenas prácticas de proyectos que han hecho un aporte a la comarca desde el compromiso territorial y revalorizar el cooperativismo como forma idónea. También marcar una línea cada vez más gruesa entre empresas y emprendimientos que tienen un aporte social y compromiso territorial y las que solo buscan lucrarse apostando por la crematística. Una línea que tiene componentes fiscales, financieros, apoyo público, visibilización, contratación pública, etc.

Fomentar y privilegiar la asociación de las empresas con compromiso territorial dentro del pacto territorial para el desarrollo

Desde las potencialidades del modelo actual:
Existe en Irun (no para toda la comarca) un “pacto territorial por el empleo” que se ha denominado “Irun Ekintza”. En palabras de un trabajador de la agencia de desarrollo “solo existe para captar dinero público, podría haber sido muy interesante, pero… ¡se reúne 2 veces al año y no hay trabajo paralelo! Así no se le puede sacar partido”. Formalmente en este foro están las empresas tractoras del territorio, varias pymes, centros formativos, institución pública y sindicatos. Por ello, es un foro que no hay que desestimar y puede seguir manteniendo una función que en parte ha cumplido: vincular en cierta manera los centros formativos y los/as estudiantes con el tejido económico comarcal.

Como palanca de transición:
Este foro puede dar mucho más. Para empezar no se invita con entidad propia a la red cooperativa ni a la ESS. Creemos que se debería hacer un trabajo con estas redes para que incidan en ese foro, conecten con las grandes empresas y vayan insertando la lógica democrática y de la intercooperación en la red de agentes económicos. Desde este foro se podría:

  • Generar una estrategia para ir sustituyendo proveedores de las empresas tractoras (Uvesco, CAF, institución pública, etc.) por empresas de economía social de la comarca.

  • Diseñar nuevas ofertas formativas en relación a las necesidades de cualificación del tejido económico basadas en la ESS.

  • Generar fondos de inversión común (aportados por los beneficios de las empresas del foro) para el desarrollo local: financiación de nuevas empresas o procesos de innovación, premios, publicaciones, eventos, etc.

  • Ser interlocutor cohesionado de cara hacia afuera: para atraer empresas de sectores estratégicos, captar fondos europeos, etc.

  • Articular con el tejido socio-comunitario: ¿Qué necesidades/nichos hay en los barrios para generar economía de proximidad? ¿Podemos satisfacer desde este foro o debemos crear nuevos emprendimientos en relación a esas necesidades expresadas por la comunidad?

  • Realizar auditorías periódicas a la ciudadanía para ir ganando en cohesión territorial y posibilitar marcos de aporte ciudadano a la marcha económica.

Planificación desde lo público

Desde las potencialidades del modelo actual:
En este punto podemos hacer dos observaciones del modelo actual que deben mantenerse:

  • Observatorio: es muy deficitario pero ahí está trabajando la visibilización de empresas de la comarca transfronteriza del Bidasoa, y produciendo anuarios económicos que dan una foto superficial pero general de la situación económica.

  • Empresas bajo control público: En Irun, sobre todo, sí se ha apostado por esta vía como estrategia de defender el interés público sobre el privado. En pocos ámbitos y con desarrollo y perspectivas cuestionables, pero ahí están IrunVi S.A. (vivienda), ZAISA S.A. (sector de la logística), Txinzer S.A. (ciclo integral del agua, limpieza viaria y basuras) u Oarso-Bidasoaldea Industrialdea S.A. (promoción de suelo industrial).

Como palanca de transición:
Coincidimos con Subirats (2016) en que actualmente la gobernanza debe ser entendida desde la institución pública como la capacidad de incidencia y autoridad reconocida. El gobierno local debe tener la capacidad de aunar voluntades en una red de redes, conformada por diversos actores en una dinámica de continuos acontecimientos. Pero si hablamos de lo económico, esto no puede llevar a pensar que la función de la institución es solo favorecer a agentes privados, debe también asumirse como un agente económico.

¿Cómo? Una vía puede ser la de actuar como agente planificador, analizando el territorio y en los casos necesarios siendo el mismo promotor de nuevos proyectos económicos. Esto parte de la inversión en un observatorio urbano de calidad que abra una vía de estudio y de monitorización permanente del metabolismo económico de la comarca. Este conocimiento a diferentes niveles (estadístico, más cualitativo con la relación cara a cara con las empresas (prospectores/as) y los centros formativos, etc.) para poder generar política pública y evaluar los impactos de la misma. Además, como hemos dicho creemos que es fundamental para reforzar la iniciativa económica de lo público en la comarca. Es decir, un observatorio direccionado a la acción; por los siguientes diferentes motivos:

  • La gestión y producción de conocimiento en lo económico (tendencias, ayudas posibles, nichos de mercado, oportunidades, etc.) puede hacer que la institución pública sea referencia para las pymes de la comarca fortaleciendo su autoridad frente a ellas.

  • Aumentando su capacidad de aunar voluntades, puesto que tiene más que ofrecer, en especial en ámbitos necesarios de la competitividad que las pymes suelen tener dificultades de trabajar (programas de financiación territorial, innovación, relaciones, proyección en otros mercados, etc.). Desde aquí la institución puede apostar por ser agente económico de primer nivel con capacidad de incidencia más fuerte. En Gipuzkoa se estima que el 30% de los PIB comarcales están relacionados directamente con el sector público (Eustat). Además, y es el caso de Irun, muchas veces la institución genera empresas con forma mercantil pero con control público para incidir en determinadas áreas de interés público. Pero esta función puede ser y debe ser más fuerte. Desde un observatorio con capacidad de leer las necesidades/oportunidades, la institución publica tiene una posición privilegiada para ser promotora de nuevas actividades económicas en diferentes sectores. Así podría:

    • Identificar necesidad y nicho de mercado y desarrollar un plan de empresa, y diseñar una empresa con la garantía que tiene el respaldo público

    • Después podría:
      1) Crear una empresa bajo control público.
      2) Apostar por la gestión publico-cooperativa (creando cooperativas mixtas como viene recogido en la Ley de cooperativas vasca).
      3) Articular con el servicio de emprendimiento y los centros formativos para dejar en manos de emprendedores/as cualificados/as el desarrollo y la puesta en marcha de la empresa.

Existen experiencias. Un caso interesante es el de la comercializadora de energía eléctrica creada por el ayuntamiento de Iruñea, o la apuesta por controlar todo el ciclo de la energía eléctrica en Oñati mediante una alianza público-cooperativa. Por supuesto mucho campo que transitar y claros obstáculos a la vista, como ciertas legislaciones europeas de competencias limitan este campo para lo público argumentando que puede generar una distorsión de mercado.

Capital y recursos financieros

Desde las potencialidades del modelo actual:
Sobre este campo poco hay que decir, puesto que hay un grave déficit. Existen anecdóticas becas de emprendimiento pero el canal de financiación sigue siendo la banca privada [7]. Como hemos visto en este módulo, la banca que tiene poca predisposición a financiar emprendimientos que no aseguren rentabilidad.

Como palanca de transición:
Potenciar el fondo comarcal de Metta Bidasoa: “La distribución del riesgo entre bancos e inversores del sector privado e instituciones financieras públicas especializadas en pymes, o a través de sociedades de garantía recíproca, es una buena manera de mejorar la rentabilidad de los escasos fondos públicos, y ha demostrado funcionar para aumentar la financiación destinada a nuevas empresas” (Metta Bidasoa). Esta iniciativa de fondo comarcal está en marcha pero en palabras de un trabajador de Bidasoa Activa “nunca se ha creído en este modelo y no se le está dando ni prioridad ni recursos en horas/dinero”. Creemos que podría ser un modelo interesante para fomentar emprendimientos que vayan acorde con el modelo de desarrollo que se quiere fomentar. Con una caja fuerte se podría hacer lo siguiente:

  • Distribuir riesgos entre la administración pública, empresas tractoras de la comarca (invertir ahí su aporte social), cajas con visión social (FIARE, Coop57 EH y la propia Caja Laboral) redes de economía social de la comarca (por ejemplo OlatuKoop) y por supuesto emprendedores/as. Podría abrirse la posibilidad de aportes/cuotas de asociación a ciudadanos/as que tendrían que venir acompañados con un gran ejercicio de transparencia (qué y cómo se financia) y una devolución social palpable.

  • Financiar solo empresas cooperativas o de la economía social y solidaria que se evaluarían siguiendo criterios de balance social (como los existentes en FIARE, Coop57, REAS o Batura).

Trabajar transversalmente la economía social y el cooperativismo

Desde las potencialidades del modelo actual:
En este punto ni se hace ni hay proyección de hacer nada. Es sintomático que Bidasoaldea sea la segunda comarca con más cooperativas de Gipuzkoa (135 según el instituto GEZKI) y que éstas no tengan ninguna articulación, presencia ni visibilidad social. Hay que potenciar este modelo puesto que “su caracterización como organización socio-económica de carácter democrático, es decir, por ser la única empresa de emprendedores con un modelo basado en los principios democráticos, la convierten en un modelo ideal” (Sunyer, 2019).

Como palanca de transición:
Algunos puntos ya se han mencionado, por ello, solamente enunciamos las posibles líneas de actuación para transversalizar la vía del cooperativismo y la ESS en la estrategia territorial:

  • Creación de la mesa de la economía social comarcal: una alianza estratégica y de “lobby” para ir tomando centralidad. A poder ser articulada con la agencia de desarrollo.

  • Formación específica en los centros formativos: desde bachiller hasta FP y universidad.

  • Sentido de estos modelos y desarrollo de posibles proyectos prácticos.

  • Creación de la mesa de cooperativas para adecuar el gasto del COFIP (Contribución Obligatoria para educación y promoción cooperativa en función del beneficio) a la estrategia comarcal.

  • Promover dinámicas de inter-cooperación: compras mutuas, compras conjuntas, asociación para aumento de escala o proyectos de innovación, etc.

  • Abrir en el servicio de emprendimiento comarcal una línea específica de emprendimiento social cooperativo (existe pero sin apoyo institucional de la comarca, es KoopFabrika).

Sobre el complejo tema del capital social

Existen dificultades para la generación del capital social a escala ciudad. Y es que éste se acumula cuando “los ciudadanos interactúan en un sentido colectivo (…) y permite mantener la necesaria equidad social y evitar que la sociedad se polarice; proporciona mayores oportunidades; incide en una mejor productividad y un aumento de la calidad de vida; es clave para crear escenarios económicos de confianza” (Sunyer, 2019).

En Irun existe un claro déficit en la implicación ciudadana de la toma de decisiones/gestión de la ciudad. Y no es tanto porque sea una ciudadanía totalmente pasiva, sino porque la institución no cuenta para nada con ella: no abre espacios de debate, no cede espacios en la toma de decisiones y huye de cualquier idea de co-gobernanza.

En esta ciudad el PSE-EE lleva gobernando desde 1983 y ha construido un modelo de gobernanza en el que el equipo de gobierno es el único eje sobre el que gira la ciudad. Existe una red más o menos extensa de asociaciones cívicas en las que el partido de gobierno ha metido a su gente o incluso ha creado (como el foro ciudadano) y solo pregunta a estas instancias cuando quiere aparecer con la legitimidad del apoyo ciudadano. Es triste, pero, es así. De esta manera, Irun es una ciudad bastante fragmentada en términos de procedencia, afiliación política e ideología, zona de residencia, nivel educativo y nivel socio-económico [8].

Existen muchas dificultades para generar espacios de debate económico y de ciudad transversales. No existe confianza entre los grupos políticos en conjunto y tampoco entre muchos sectores de la sociedad. Así, la gente acumula capital social por supuesto, pero en círculos con poca porosidad que hacen difícil aglutinar las potencias del territorio hacia una estrategia económica y participada común.

Dada la complejidad y dificultad objetiva del problema tratado (el desarrollo local en clave de soberanías desde lo factible), seguro que han quedado aspectos sin argumentación suficiente y muchos flancos sin cubrir (en especial la participación efectiva de la ciudadanía en el devenir económico de la comarca). Aún así, creemos que se han mostrado rasgos para un nuevo paradigma y líneas de actuación factibles que dependen de la determinación, la claridad y la capacidad de aunar voluntades en la compleja red de la comarca.

NOTAS

[5] Como ejemplo de la importancia de esta dimensión cultural/ideológica “las ciudades y áreas metropolitanas con mayor dinamización económica son aquellas que sobresalen en las tres T del desarrollo económico: tecnología, talento y tolerancia. Disponen de clústeres para la industria tecnológica, de un amplio sistema educativo capaz de generar talento, y todo ello en una atmósfera de tolerancia y mentalidad abierta que sirve tanto para atraer como para retener talento sin discriminación de ningún tipo por cuestiones de género, raza, etnia u orientación sexual” (Sunyer, 2019). Susana Narotzky (2014) ha estudiado con profundidad las imbricaciones entre “cultura” y modelos de desarrollo económico, determinando que no se deben deslindar las dos dimensiones en el análisis económico.

[6] Entre lo urgente, sin duda, están las políticas públicas de carácter asistencial y de garantía de derechos ante las situaciones de exclusión, precarización y pobreza que genera el modelo económico capitalista. Entre lo estratégico está la política, base para ir superando el asistencialismo estado-céntrico y paternalista.

[7] Cabría matizar con herramientas supracomarcales que son accesibles desde aquí: principalmente Coop57 EH y Fiare banca ética.

[8] Prueba de ello es el conflicto social, el quiebro de la convivencia acaecido a partir de 1996 cuando muchas mujeres de esta ciudad pidieron poder participar como los hombres en el alarde (desfile central de las fiestas del pueblo). Intento al que le siguió una brutal respuesta conservadora y con episodios de violencia física. Un cisma sobre el que el equipo de gobierno (que se dice progresista) ha actuado con cálculo electoral, profundizando una fractura social que hoy es en ocasiones insuperable.

 

BIBLIOGRAFÍA
Narotzky, S (2014). Antropología económica. Nuevas tendencias. Barcelona: Melusina.

Subirats. J (2016). Nuevas estrategias urbanas más allá del dilema estado-mercado.

Fons, J. Navarro, R. Boix, A (2016). Desarrollo territorial y nuevos yacimientos de empleo en la comunidad valenciana. Valencia: UGT.

Varios/as autores/as (2019). Soberanías: Una propuesta anticapitalista. Barcelona: Baladre-Zambra.

Sunyer, R (2019). Estrategias para una economía urbana ciudadana.

WEBS REVISADAS
Instituto GEZKI: https://www.gezki.eus/es/

Irun Ekintzan: www.irun.org/irunekintzan/

KoopFabrika: koopfabrika.eus/

Metta Bidasoa: https://mettabidasoa.com/

Observatorio ERABAT de Bidasoa Activa: https://observatorio.bidasoa-activa.com/es/

DOCUMENTOS
Bidasoa Activa (2018). Anuario Económico. Irun: Bidasoa Activa S.A. Revisado: 25/05/2019

Comisión Europea (2014). Estrategias nacionales y regionales para la especialización inteligente (RIS3). Revisado: 25/05/2019

Ayuntamiento de Irun (2012) Plan estratégico 2020. Irún: Ayuntamiento de Irún. Revisado:25/05/2019

(2018). Vía Irun: Distrito innovador. Irun: Ayuntamiento de Irun. Revisado: 25/05/2019

Ikei (2017). Plan estratégico para Bidasoa Activa. Irun: Bidasoa Activa.

ENTREVISTA A
Trabajador de Bidasoa Activa (05/03/2019)