(la versión original es la de Euskera)
En abril, Hiritik At y el Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals de la Universitat Autònoma de Barcelona —ICTA-UAB, en adelante— hemos firmado un convenio para poner en marcha una investigación conjunta sobre la transición ecosocial en Euskal Herria. El objetivo no es únicamente realizar un análisis académico, sino pensar modelos de futuro desde los procesos territoriales en marcha, a través de la planificación pública-económica-comunitaria —PEC—.
En ese contexto, hemos recibido la visita de los investigadores Bertie Russell y Sarah Bretschko. La visita ha tenido un nombre: “del escritorio al territorio”. ¿Por qué? Porque ha sido el momento de contrastar con el territorio los marcos, conceptos y debates teóricos trabajados durante meses, así como con las personas que los hacen posibles cada día. Con el cuaderno y la grabadora en la mochila, ha sido una semana para sumergirse en los territorios. Una gozada.
Así, el primer día nos reunimos en la Burujabetzen Etxea de Hernani. Dedicamos toda la mañana a compartir preguntas sobre la transición ecosocial, la planificación democrática o la idea de biorregión. No construimos un marco teórico cerrado: formulamos preguntas que nos ayudaran a movernos por el territorio. ¿Cómo planificar democráticamente las bases materiales de la vida? ¿En qué escalas podemos hacer qué? ¿Bajo qué condiciones de poder? Transición ecosocialista o biorregión… ¿tienen sentido para las protagonistas del territorio?
Esas serían las preguntas que exploraríamos con las personas que íbamos a entrevistar.
En Hernani, dentro del proceso Hernani Burujabe, analizamos la comunidad energética Enherkom, donde la ciudadanía está abriendo vías para adquirir un mayor control sobre la energía. En la cooperativa de cuidados Maitelan, por su parte, las compañeras de ICTA-UAB conocieron una estructura organizada por mujeres migrantes, creada para hacer frente a las situaciones de precariedad y opresión existentes en el sector de los cuidados, situando en el centro la dignidad de quienes cuidan; tambien las dificultades que ello supone. Por otro lado, con el grupo popular Bidea, quedó claro que la planificación democrática no es una idea abstracta, sino una capacidad colectiva que se construye en el día a día: una nueva arquitectura política y un proceso organizado de planificación.
En Oiartzun, al conocer el proceso Oiartzun Burujabe, la misma pregunta apareció de otra manera: ¿cómo articular las experiencias locales en escalas más amplias? Con Elika Kooperatiba vimos el trabajo que están realizando para recuperar tierras y reorganizar el sistema alimentario; en la comunidad energética Argitturri, las adaptaciones locales y la flexibilidad del modelo; y, en el ámbito de los cuidados, una pregunta clave: ¿quién participa en los procesos de soberanía y cómo hacer sitio a los cuerpos que todavía quedan fuera?
Para terminar la semana, nos desplazamos al Goierri, ya que era fundamental que las compañeras de ICTA-UAB conocieran Biziola. Lo que vimos en la “fábrica de vida” de Lazkao fue una experiencia de otra escala: un espacio organizado desde una lógica cooperativa, vinculado a la transición agroecológica y a otros sectores. Allí surgió de pronto la siguiente hipótesis: ¿podrían estructuras de este tipo convertirse en agencias populares de desarrollo del futuro? ¿En bases económico-comunitarias para abordar la transición ecosocial?
En esta primera semana de trabajo de campo no hemos encontrado respuestas definitivas, sino más bien lo contrario: más preguntas, experiencias diversas que comparten una misma dirección, retos comunes, una misma razón de ser pero formas de ser muy diferentes. En cualquier caso, algo sí nos ha quedado claro: la transición ecosocial no llegará únicamente desde el escritorio, ni tampoco desde el activismo aislado; tendrá fuerza allí donde se cruzan teoría y práctica. Es decir, empezamos a transformar los territorios cuando desarrollamos la práctica cotidiana con sentido estratégico.
Además de conversaciones inteligentes, la semana ha servido para afianzar una relación de compañerismo entre Hiritik At e ICTA-UAB, o mejor dicho, con Sarah y Bertie. Las investigaciones son procesos transformadores y, por tanto, no se hacen solo con el cerebro y con conceptos abstractos, sino también con el cuerpo; con risas y afectos, con largas sobremesas y rondas de cerveza. Así, la plaza Mosku de Irun ha sido a menudo nuestro escritorio, y las noches del barrio de Larreaundi nos han alcanzado más veces de las previstas. Sin embargo, ha sido ahí donde han aparecido las conclusiones más lúcidas, así como las ilusiones transformadoras más intensas que dan sentido a la investigación.
Así las cosas, la estancia realizada en abril no ha sido más que el inicio de un camino. Tendrá una vertiente seria, que habrá que desarrollar en torno a estas preguntas: más allá de la escala municipal, ¿cómo articular biorregiones para impulsar desde el territorio la transición ecosocialista? ¿Es la biorregión un concepto clave para organizar vidas poscrecimiento? ¿Cómo hacerlo posibilitando una planificación pública-comunitaria-económica? ¿Es Gipuzkoa una de las escalas estratégicas para tejer dicha biorregión? Y tendrá otra vertiente todavía más seria: profundizar la colaboración con las compañeras de ICTA-UAB, con Hiritik At y también con otros agentes que trabajan a favor de la transición en Euskal Herria.
Irun, mayo de 2026